Todos, en algún momento antes de terminar el bachillerato nos hemos detenido a pensar que es lo que queremos hacer en nuestro futuro. Esta pregunta es quizá la más complicada de contestar para muchos estudiantes y lo cierto es que para tomar esta decisión debemos valorar infinidad de factores. Por una parte están nuestros intereses personales, nuestras pasiones, lo que realmente nos gusta hacer y por otra parte intentamos pensar cómo podríamos vivir haciendo lo que nos gusta.

Es obvio que no todas nuestras pasiones nos pueden dar de comer, sobre todo cuando se limitan a salir los fines de semana o estar tirado en un sofá todo el día. Sin embargo, existen otras muchas cosas que aunque nos puedan sorprender dan trabajo a muchas personas. Lo primero que tenemos que tener claro, son las posibles vías que podemos tomar cuando terminemos los estudios que estamos cursando. Es frecuente en primer lugar plantearse si lo que queremos es realizar estudios universitarios o si por el contrario preferimos acceder a los Ciclos Formativos de Grado Superior. Lo mejor para ello es informarnos de qué tipo de estudios se acercan más a nuestras preferencias. Para ello, debemos consultar todas las fuentes posibles, preguntar a padres, profesores y orientadores, dejarse aconsejar por personas que conozcan los estudios y los trabajos a los que queremos optar y hacer una lista de las cosas que más nos interesan independientemente de si forman parte de la Formación Profesional o de los estudios universitarios. Una cosa debemos tener clara. Solo nosotros vamos a sufrir las consecuencias de estudiar y trabajar en algo que no nos gusta así que, aunque pueda crear ciertos conflictos, ten muy claro que solo tú debes tomar esa decisión. 

Equivocarse no es un drama, es una lección de aprendizaje. No te preocupes si te das cuenta de que has elegido algo que no querías estudiar, aproximadamente el 10% de los estudiantes que acceden a la universidad cambian de titulación después del primer año y casi el 13% abandonan los estudios. Las razones son tan distintas como las personas pero todos tienen en común algo, no están agusto con lo que están haciendo. En muchos casos estas decisiones implican la pérdida de un año académico, pero se gana en muchos otros aspectos como por ejemplo en felicidad personal. Es cierto que todos los estudios requieren un esfuerzo elevado y tanto la universidad como la formación profesional están enfocadas a obtener un puesto de trabajo relacionado con nuestra formación. Cambia de estudios si crees que debes hacerlo porque vas a pasar muchos años estudiando y muchos más trabajando así que asegúrate de que lo que vas a hacer te apasiona.  Debes también tener en cuenta aunque no debe ser determinante, las salidas profesionales de los estudios que deseas realizar

Ya desde la ESO y el Bachillerato, tenemos que empezar a tomar decisiones sobre lo que vamos a estudiar después, por ejemplo, acceder a una u otra modalidad de bachillerato determina en cierto modo los estudios universitarios que podemos seguir después ya que se estudian asignaturas diferentes de las que luego tendremos que examinarnos para poder acceder a uno u otro grado universitario.

No te dejes influir por la vieja creencia de que una titulación universitaria tiene más prestigio que un ciclo formativo. Quizá hace 20 años eso era así pero la realidad es que a día de hoy el mercado laboral precisa de muchos más titulados en formación profesional que de titulados universitarios y así lo demuestran los índices de desempleo de unos y otros. 

Para terminar, simplemente recordarte que debes hacer una reflexión seria sobre lo que quieres hacer con tu vida (esta es una obligación que tienes como ser humano), debes buscar lo que puedes estudiar para llevarlo a cabo tu proyecto personal y en todo momento seguir el itinerario de lo que más te apasione. Esta será la única manera de que tu vida profesional y como consecuencia la personal no sea un océano de amargura.